Diferencias LD/FT
Diferencias entre Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo
El lavado de dinero y la financiación del terrorismo se mencionan juntos a menudo, sin mucha consideración respecto a la importancia crítica de las diferencias entre ambos. Muchos de los controles que los negocios deben implementar pretenden servir al doble propósito de combatir tanto el lavado de dinero como la financiación del terrorismo. Los indicadores de financiación de terrorismo listados en la Guía para las Instituciones Financieras sobre la Detección de la Financiación del Terrorismo" de 2002 del Grupo de Acción Financiera, eran similares a los establecidos previamente para combatir el lavado de dinero.
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Lavado de Dinero
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Financiamiento al Terrorismo
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Objetivo principal:
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Actos que pretenden ocultar el origen de los recursos.
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Objetivo principal:
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Actos que pretenden destinar recursos para la comisión de un acto terrorista (delito).
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Origen de los recursos:
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Siempre provienen de un acto ilícito.
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Origen de los recursos:
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Pueden provenir de un acto ilícito o de un acto lícito
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Generalmente los recursos en efectivo ingresan al sistema financiero para cumplir su propósito de lavado de dinero.
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Generalmente los recursos salen del sistema financiero o se reciben en efectivo para cumplir su propósito de financiar actos terroristas.
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Relación entre el Lavado de Dinero y el Financiamiento al Terrorismo
El Financiamiento al terrorismo no presupone la ilicitud de origen de los fondos, como el Lavado de Dinero. Tales fondos pueden tener su origen en actividades delictivas, como el chantaje, la extorsión (los llamados «impuestos revolucionarios») o el robo. Pero pueden también tener un origen lícito, como puede ser el dinero aportado voluntariamente por simpatizantes, ya sean personas físicas, empresas, organizaciones o incluso Estados. Así, mientras lo característico del blanqueo de capitales es la ilicitud del origen de los fondos, en el caso de la financiación del terrorismo lo ilícito es su destino, y no necesariamente su origen.
Pero que se trate de cuestiones conceptualmente distintas no significa que no estén relacionadas. En primer lugar, es un hecho que una parte sustancial de los fondos encaminados a financiar el terrorismo tiene a su vez un origen ilícito. En unos casos se genera por las propias organizaciones terroristas en la forma antes mencionada (chantaje, extorsiones, robos, asaltos...), y en otros procede de diferentes áreas de actividad criminal, como el narcotráfico. Y en segundo lugar, y esto es especialmente importante, sea cual sea el origen lícito o ilícito de los fondos destinados a la financiación del terrorismo, los terroristas y quienes con ellos colaboran utilizan los mismos mecanismos de blanqueo para enmascarar el origen de los fondos y el camino que siguen hasta llegar a manos de sus destinatarios. En el caso de que estos bienes tuvieran origen lícito (donaciones de simpatizantes, etc.) el proceso podría calificarse de «ennegrecimiento», mejor que de «blanqueo», pues de lo que se trata es de ocultar tales fondos al conocimiento de las autoridades. Y en el caso de que tuvieran origen ilícito, tampoco cabe hablar de blanqueo, porque lo que se pretende, precisamente, es evitar que tales fondos salgan a la luz. En ambos casos, se trata de ocultar las vías por las que las organizaciones y grupos terroristas reciben los fondos, ante la evidencia de que, en caso de conocerse, serían cegadas por las autoridades nacionales.
En cualquier caso, es un hecho evidente que tanto el blanqueo de capitales como la financiación del terrorismo utilizan canales y procedimientos similares de enmascaramiento de los fondos, y de ahí que, con buen criterio, las organizaciones internacionales y las autoridades nacionales hayan optado por aprovechar los mecanismos, procedimientos y medidas creados para prevenir el blanqueo para atender igualmente a la lucha contra la financiación del terrorismo.
El Grupo de Acción Financiera (GAFI), en abril de 2002, publicó unas «Directrices para facilitar a las instituciones financieras la detección de fondos destinados a financiar las actividades terroristas» en el que expone:
«Los métodos utilizados por los terroristas y por quienes los respaldan para generar fondos a partir de fuentes legales, poco difieren de los utilizados por las organizaciones criminales tradicionales. Aunque pueda parecer lógico que los fondos procedentes de fuentes legítimas no necesitan ser blanqueados, el grupo terrorista se ve obligado con frecuencia a ocultar o difuminar las vinculaciones entre su organización y las fuentes de financiación por legales que éstas sean. Por consiguiente, han de encontrar formas de blanquear estos fondos para poder utilizarlos sin llamar la atención de las autoridades. Al examinar la actividad financiera de los grupos terroristas, los expertos del GAFI han llegado a la conclusión de que éstos, y las organizaciones que los apoyan, recurren por lo general a los mismos métodos de blanqueo que los grupos criminales tradicionales. Estos métodos incluirían el contrabando de capitales (ya sea mediante mensajeros o remesas de efectivo en bruto), depósitos estructurados guardados o retirados de cuentas bancarias, compras de diversos tipos de instrumentos financieros (traveller cheques, cheques bancarios, órdenes de pago), el uso de tarjetas de crédito o débito y las transferencias electrónicas. Asimismo hay indicativos de que algunas formas de banca clandestina (en especial, el sistema hawala desempeñan un papel importante en el contrabando de fondos relacionados con el terrorismo».
